Hace mucho, mucho tiempo en un futuro no muy lejano, había un hombre de la antigua alandaluh que se hacía llamar Er Chiqui.
Er Chiqui era un hombre un tanto peculiar, llevaba toda la vida queriendo ser un Tuburoncillo, que es como denominaba a los Tiburones de corta edad, el caso es que un día viendo una telenovela en su televisión se le ocurrió la gran idea de transformarse en Tuburoncillo y para ello decidió buscar en Interneh…
Se sentó en su flamante trono, frente al Celeron que había creado a partir de desechos encontrados en la basura, placa base, disco duro, raspa de pescao haciendo de disipador, etc, etc… De modo que buscando, buscando por Internet, encontró una página Web donde explicaban paso por paso una serie de experimentos genéticos que llevaban a cabo en sus laboratorios, dichos experimentos consistían habitualmente en mezclar el ADN humano con el de diferentes animalicos.
De este modo conoció Pichiqui Labs, o así se hacían llamar. Er Chiqui descolgó el teléfono y se dispuso a llamar para concertar una cita, en ese mismo instante un breve destello de lucidez que le impediría convertirse en Tuburoncillo le rondó la cabeza pero se le pasó en cuanto contestaron en Pichiqui Labs.
Por fin llega el gran día, han sido meses y meses de duras pruebas, le han hecho prácticamente de todo, sexualmente hablando, y algunas pruebas de posibles reacciones adversas también, estaba todo correcto salvo por que uno de los científicos, de nombre Octavio, había salido hasta muy tarde el día anterior.
Una grandiosa borrachera, muchas drojas, una mujer de la vida que le cobró demás… una fiesta por todo lo alto como se suele decir a lo Melendi, el caso que el hombre no estaba en su mejor momento, así que sin darse cuenta en vez de coger las probetas con las muestras de ADN de tiburón para mezclarlo al de Er Chiqui, cogió la de Bonito del Norte, Atún pa los amigos, así que se pusieron manos a la obra sin que nadie se percatarse del error.
Al comenzar el proceso todo parece ir bien, comienza la transformación, Er Chiqui pierde todo el pelo, las piernas se desprenden de su tronco y le crece una cola bien grande de lo que antes era su trasero, le salen aletas pero…
-POR DIOS!
Exclama el científico “jefe”.
-SE HA CONVIRTIENDO EN ATÚN!!!
Así que viendo el gran fallo que habían cometido, para los de la logse… el percal, deciden que lo mejor para Er Chiqui es devolverle al mar y desearle suerte.
El científico jefe le ordena a Octavio que se apresure, necesitan un vehiculo de gran cilindrada en el que puedan transportar a semejante engendro, de modo que el Doc Oct. baja corriendo al parking del edificio y roba un Lacetti Diesel con pegatinas de Margaritas y cositas de Hello Kitty en las ventanas y por todos lados, para ello utiliza las técnicas aprendidas en las calles durante sus prácticas de científico como camello en un laboratorio de drogas en la peor zona de todo MadriZ, el barrio de LA MORALEJA!!!! Uhhhhh..
De este modo y con el carnet de manipulador de alimentos en el bolsillo, nunca se sabe con la autoridad, van a parar a Galicia, más concretamente al puerto de La Coruña. Er Chiqui no ha podido cumplir su sueño de ser un Tuburoncillo pero igualmente podrá disfrutar de los océanos y mares que bañan la tierra, salvo las aguas del ártico que el es mu friolero, así que el científico jefe y el Doc Oct. le sueltan en el puerto y le desean mucha suerte con los ATUNEROS que hay faenando por la zona.
El científico jefe y Octavio se abrazan mientras ven como Er Chiqui se aleja en el profundo azul, e ese momento Octavio dice.
-Jefe! ¿ Nos hacemos unas pajillas?
A lo que el Jefe que en realidad se llamaba Fulgencio le responde.
-Si! y después… ¡¡¡ Te voy a cortar un trocito de la piel del escroto y te la voy a poner en el ojete !!!
- FIN -